Sobre IA y burbujas
• public“Esto es un déjà vu de 1999: valoraciones de ciencia ficción, capex a lo loco y contabilidad creativa… la burbuja está servida.”
“La IA es la solución definitiva. Abundancia para todos. Va a arreglar el crecimiento, la productividad y casi todos los problemas de las economías desarrolladas por sí misma.”
Probablemente ninguna de las dos visiones describe bien lo que tenemos delante.
En el corto plazo, y en tramos muy concretos del mercado, es cierto que hay claros excesos envueltos en la etiqueta ‘IA’. Sin embargo, por debajo de ese ruido, en Henao Capital consideramos que se está desarrollando una infraestructura de propósito general, transversal y multi-sectorial, que sin ninguna duda puede reescribir la trayectoria de productividad de la economía durante las próximas décadas.
El reto para el inversor no es elegir entre burbuja o revolución, sino entender cómo conviven ambos elementos dentro de un mismo superciclo.
IA: tenemos claro que no es una moda, es un cambio de infraestructura
La IA definitivamente no es solo otro nicho de crecimiento más. Es una capa nueva de infraestructura que se está desarrollando, poco a poco, en casi toda la cadena productiva: industria, servicios, energía, logística, salud, finanzas, sector público, educación, entretenimiento, etc.
Una tecnología transversal a la economía.
Si esta trayectoria se mantiene, el impacto no será un par de años buenos de beneficios, sino un cambio en la pendiente de la productividad y en la estructura de márgenes corporativos durante décadas.
Más automatización, menos fricción operativa, mejor utilización de capital y datos: eso, agregado, significa más capacidad de generar cash flow real con la misma unidad de trabajo y de inversión. Si la economía se reorganiza y consolida alrededor de esta nueva infraestructura, el eje lógico a largo plazo es claro: ser dueño, en alguna medida, de los activos productivos que capturen ese salto de productividad.
Sí, hay excesos… pero dentro de un superciclo real
Dicho todo lo anterior, hay ciertos puntos con rasgos clásicos de sobrecalentamiento:
- Capex muy agresivo en hardware e infra.
- Esquemas de financiación creativos entre proveedores y clientes (OpenAI, etc...)
- Valoraciones que pre-suponen una ejecución casi perfecta.
Eso hace que muy probablemente veremos correcciones fuertes en áreas concretas y fases de “mini-burbuja” en segmentos específicos.
Pero esto no invalida la estructura de fondo: si la adopción sigue y se consolida (lo hará), el mundo necesitará sin ninguna duda más cómputo, más energía y más software inteligente de forma estructural.
De sector tecnológico a activo estratégico a nivel geopolítico
A nivel global, la IA ya se ha convertido de-facto en una carrera geopolítica.
USA vs. China.
Dominar chips, data centers, recopilación de datos y modelos no solo da beneficios; da poder económico, militar y de negociación.
Esto no quiere decir que aquí no vaya a haber cadáveres corporativos; los habrá. Lo que sí implica es que cuando algo pasa a ser infraestructura estratégica, los gobiernos pueden dejar caer piezas, pero harán todo lo posible por evitar que se hunda el tablero en su conjunto.
¿Y el impacto en el mercado laboral?
Sí parece claro que IA y robótica van a eliminar muchas tareas automatizables y a forzar cambios drásticos en sectores concretos.
Pero un mundo donde producir es más barato suele generar más productos, servicios y sistemas que mantener. No implica necesariamente menos empleo total, sino empleo distinto. Como cualquier otra revolución tecnológica.
Parece claro que el riesgo macro no es de paro masivo permanente a 20-30 años vista.
Sí lo será la gestión de la transición: fuerza laboral reacia al cambio, regiones descolocadas, transformación de industrias... la flexibilidad y agilidad en la adaptación serán claves. Ahí estará la tensión política y social.
Cómo lo enfocamos en Henao Capital
Tenemos perfectamente asumido que la IA va a reconfigurar crecimiento y productividad global.
En este contexto el riesgo principal no es sufrir varios drawdowns duros durante el camino... hay que aceptar la volatilidad. El riesgo principal lo vemos en llegar tarde o con una exposición irrelevante aun habiendo acertado en la tesis de fondo.
Evidentemente esto no justifica comprar cualquier cosa “con narrativa IA” ni ignorar valoraciones. Implica:
- Asumir que estamos en un superciclo con fases inevitables de exceso y corrección.
- Decidir en qué tramos de la cadena (infraestructura, energía asociada, plataformas, aplicaciones con casos de uso claro) tiene sentido ser propietario de activos.
- Calibrar el tamaño de la exposición para poder aguantar la volatilidad sin desmontar la tesis en cada drawdown.
Por lo tanto, el debate ya no es “¿hay burbuja en la IA?”.
La pregunta relevante para nosotros como asset allocators es otra: ¿qué grado de exposición estructural tiene sentido en un superciclo que sin duda damos por confirmado, y que va a ser uno de los vectores centrales de rentabilidad real en las próximas décadas?
Sin duda habrá volatilidad por el camino, habrá fases de euforia y de purga, y saber ser selectivos será clave.
Pero el verdadero error será no reconocer la transformación tecnológica de fondo, la mejora de productividad que trae consigo y quedarse sin una exposición significativa a ese proceso.