Señal HC: BTC rompe a la baja... cómo interpretarlo
¿Winter is coming? ¿Bear market? ¿Corrección sana?
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¿Winter is coming? ¿Bear market? ¿Corrección sana?
En primer lugar, algo de contexto. Venimos de semanas de nervios en los activos de riesgo en general: dudas sobre valoraciones en IA y tech, correcciones en high-growth, mucho ruido político, cierre de gobierno en USA y un mercado pendiente al milímetro de qué tono adopta la FED en diciembre.
En un entorno así, el mercado suele descargar los golpes donde la beta es más alta: en los activos más volátiles y risk-on. Y cripto está en primera línea de fuego.
Si a ese entorno le sumas el gran evento de liquidación de hace apenas un mes, el cuadro encaja mejor. El mercado venía muy cargado de apalancamiento en derivados... el precio gira, empiezan a saltar margin calls, los brókers cierran posiciones para recuperar el dinero prestado, esas ventas forzadas empujan aún más abajo, saltan nuevas liquidaciones… y en pocas horas tienes un movimiento que se vive como “colapso”, sensación de que "algo se ha roto". Feo de ver, pero nada que desmonte la tesis de fondo.
Y aquí es donde entra la parte difícil de verdad: separar señal de ruido y aparcar las emociones.
Pregunta clave: ¿esto es el inicio de un cripto-invierno o una corrección dura dentro de un ciclo alcista más largo?
A día de hoy, en Henao Capital vemos bastante más argumentos para lo segundo. El marco de 12–24 meses no ha cambiado: seguimos en un mundo con deuda pública muy elevada, bancos centrales cada vez más condicionados, y una demanda creciente de activos reales escasos. La corrección es violenta, sí, pero forma parte del viaje. ¿Puede caer más? Siempre.
Aquí conviene hacer una pausa y volver a los basics de por qué, para nosotros, Bitcoin es el activo real por excelencia del siglo XXI.
En Henao Capital no lo vemos así por dogma, sino por diseño. Si estudias la historia monetaria, el patrón se repite: cada vez que aparece un dinero con mejores propiedades que el anterior… más difícil de censurar, más fácil de verificar, más resistente a la inflación… el capital migra poco a poco hacia ese nuevo estándar. Bitcoin lleva esa lógica al extremo: tiene una oferta conocida y limitada, un calendario de emisión que nadie puede tocar, reglas transparentes y una network descentralizada que no depende de ningún estado ni banco central. Es, a día de hoy, la red descentralizada más robusta e independiente del mundo digital, asegurada por el mayor poder computacional dedicado a una única red que existe, muy por encima de cualquier otra blockchain y de todas las otras principales infraestructuras tecnológicas individuales... combinadas.
Ahora comparémoslo con el sistema tradicional: llevamos décadas en un mundo donde el dinero fiat es el pasivo de bancos y gobiernos, y donde la tentación de diluirlo vía inflación queda a criterio e intereses de quien esté al mando. El mal es estructural. En ese contexto, Bitcoin es un outsider: un activo sin riesgo de contraparte y con una política monetaria que nadie puede tocar.
Pero todo esto evidentemente no implica que sea estable en precio a corto plazo, al contrario: la volatilidad viene en el pack.
Desde el punto de vista de asset allocation, Bitcoin es nuestro activo real núcleo. El coste es evidente: hay que convivir con una volatilidad muy alta en el corto plazo. A cambio, a 5–10 años vista, la combinación de escasez programada, adopción creciente e institucionalización vía ETFs le da un perfil de activo real prácticamente imposible de replicar.
Ethereum, por su parte, juega otra liga. Menos “oro digital”, más “infraestructura financiera y de datos” sobre la que se construyen stablecoins, protocolos DeFi, tokenización de activos, mercados de predicción e identidad digital, etc...
Aquí el riesgo es distinto: más tecnológico, más regulatorio… y también más competitivo. Pero el vector común es similar: son tendencias seculares que pueden seguir avanzando con sus vaivenes. En una corrección como la actual, Ethereum sufre como cualquier activo de crecimiento, pero si miras el ecosistema subyacente no se parece en absoluto a un sistema muerto. Para nosotros, dejando de lado Bitcoin, Ethereum tiene sentido como posición satélite relevante.
Dicho todo esto… ¿Cómo interpretamos todo este escenario en Henao Capital? De forma bastante simple:
1. No vemos señales claras de cambio estructural de régimen en cripto, vemos una corrección agresiva dentro de un superciclo ligado a activos reales escasos (Bitcoin) e infra de nueva generación (Ethereum y posiblemente pocas cosas más muy seleccionadas).
2. En este tipo de fases no tiene sentido dramatizar ni idealizar. Tiene sentido revisar tamaños y horizontes. Bitcoin sigue siendo el principal activo real de una cartera macro pensada a largo plazo. Ethereum puede complementar como apuesta de infraestructura. Y US high-quality equities siguen siendo el otro gran bloque de riesgo.
¿Hace frío en cripto? Sí. ¿Winter is coming? No es como lo vemos.
La forma sensata de monetizar la volatilidad de Bitcoin no es adivinar cada giro, es estar estructuralmente largo con un horizonte suficientemente amplio. Si entras en un activo hipervolátil con mentalidad de corto plazo, no estás invirtiendo, estás en el casino. Y en el casino ya sabemos lo que pasa.